La inesperada verdad sobre los animales, de Lucy Cooke

Nuestra relación con los animales media entre el respeto reverencial y el más absoluto desprecio como criaturas a las que miramos desde nuestra atalaya de seres racionales. Es casi imposible evitar el enfoque antropocéntrico cuando se trata de analizar la conducta animal, e incluso los etólogos, los expertos en analizar la conducta animal, deben hacer esfuerzos por evitar que ese sesgo se cuele de rondón en sus interpretaciones de los datos experimentales. Por si eso fuera poco, la larga tradición de usar a ciertos animales como ejemplo de las virtudes y defectos humanos, una costumbre que se remonta a las primeras descripciones del reino animal, y los estereotipos más recientes creados por la cultura popular, Disney mediante, no han ayudado a abandonar esa costumbre y han perpetuado ciertos mitos que siguen vigentes.

En La inesperada vida de los animales, Lucy Cooke, bióloga y gran divulgadora, analiza algunos de estos mitos y misterios que se han perpetuado desde tiempos remotos. Divide el libro en varios capítulos, cada uno dedicado a un animal, y analiza algunas de las falsas creencias sobre él, aparte de describir algunas otras curiosidades. Cooke analiza cuestiones tan diversas como la búsqueda del lugar donde se reproducen las anguilas, un misterio hasta no hace tanto en el que estuvo interesado el mismísimo Sigmund Freud, la supuesta autocastración de los castores para escapar de sus captores, el desaseado aspecto de los buitres, la tan cacareada incompetencia sexual de los pandas o la aparente torpeza de los pingüinos.

Lucy Cooke no se contenta con desmentir muchas de estas falsas creencias, sino que rastrea su origen y lo sigue a lo largo de la historia. La mayoría de las veces, estos mitos surgieron en el apogeo de los bestiarios medievales, que eran un compendio fascinante de descripciones naturalistas y desatinos basados en leyendas y supercherías, y adornados siempre con la pátina del moralismo religioso. Si tuviésemos que incluir este libro en un género, ese sería sin duda el de la historia de la ciencia. En él se dan cita el ya citado Freud, Tycho Brahe, Spallanzani, Redi, Aristóteles, Plinio el Viejo… y varios especialistas actuales en los animales citados que resuelven muchas de las cuestiones planteadas al inicio por Lucy Cooke.

El libro es algo irregular. En él se alternan excelentes capítulos (entre ellos, los dedicados a las anguilas, al perezoso, a la hiena y al chimpancé son probablemente los mejores) con otros que tienen un interés menor (el de los pandas o el de los pingüinos son seguramente prescindibles). Cooke se centra en gran medida en explicar los peligros de aplicar el antropomorfismo a la conducta animal y en destacar el valor del conservacionismo y los peligros de las conductas irresponsables, como la inclusión de especies invasoras en ecosistemas que no les son propios (a este respecto, el ejemplo de los hipopótamos que Andrés Escobar hizo trasladar hasta su hacienda en Colombia es digno de mención). Por otro lado, sin embargo, Cooke se centra en ocasiones en detalles menores casi más propios del papel couché y de los libros de curiosidades (los chimpancés sueltan frecuentes flatulencias, los pingüinos copulan con cadáveres de otros pingüinos) que en un libro de divulgación que trata de poner en valor la diversidad biológica frente al carácter antropocéntrico del pensamiento humano. Es posible que su papel como divulgadora mediática pese más en estos casos que el de científica y haga ciertas concesiones. Aun así, estos pequeños detalles no empañan un trabajo de investigación documental admirable para hallar los orígenes de muchos de los mitos que se han venido perpetuando hasta nuestros días (el vampirismo de los murciélagos, la afición por el alcohol de los alces, las cigüeñas como portadoras de buenas nuevas) y de concienciación y visión empática de unos seres con los que compartimos gran parte de nuestro material genético.

Se echa de menos, sin embargo, que Cooke hubiese ido algo más allá en la diversidad biológica y que, al menos, en la rama Animalia, hubiese escogido algún taxón de los invertebrados. Un libro que se titula La inesperada verdad sobre los animales en el que de trece animales analizados no hay un solo artrópodo, falta un poco a la verdad, pues excluye de un plumazo a un grupo en el que se incluyen cerca de un millón de especies o, lo que es lo mismo, en torno a las tres cuartas partes de todos los animales conocidos.

Se trata por tanto de un buen libro de divulgación con pequeños defectos que se le perdonan en pos de un acercamiento al lector más ajeno a estos temas. Recomendable.

Clasificación:

Puntuación: 3 de 5.

Libro para todos los públicos, bien cargado de de curiosidades.

Título: La inesperada verdad sobre los animales

Datos del libro

Autora: Lucy Cooke

Traducción: Francisco J. Ramos Mena

Editorial: Anagrama

Páginas: 448

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