Animales ejemplares, de Juan Ignacio Pérez y Yolanda González

El hecho de la evolución es uno de los hallazgos más fascinantes y sorprendentes que ha alcanzado a conocer el ser humano. La teoría evolutiva no solo arroja luz sobre nuestro origen, sino que es capaz de explicar también el presente y, hasta cierto punto –aunque en menor medida–, predecir nuestro futuro. Es por ello que son bienvenidos todos los libros que tengan como fin divulgar los diversos aspectos de esta teoría, ya sea desde un punto de vista más abstracto, ya sea mediante «ejemplos prácticos». Y es que su conocimiento no solo es importante desde un punto de vista científico, lo es también desde el punto de vista filosófico, e incluso puede ayudar, como complemento –nunca, eso sí, de un modo determinista–, a explicar algunas dinámicas sociales. Este libro que reseñamos, Animales ejemplares, con textos de Juan Ignacio Pérez e ilustraciones de Yolanda González, es una buena muestra de ello.

El libro recoge 39 ejemplos de adaptaciones de toda una panoplia de seres vivos (aunque, por poner un pero, se echan de menos más artrópodos), que repasan las diferentes funciones vitales, y entre las que se encuentran la osmorregulación, la termorregulación, la digestión, la respiración, la locomoción, la reproducción, el desarrollo paralelo e interdependiente de estructuras y estrategias conductuales de depredadores y presas o conductas de los animales que dan muestra de su gran capacidad para resolver problemas. Nos encontramos casos muy interesantes, como la capacidad de vuelo a gran altitud de los gansos y las chovas piquigualdas, la sangre sin hemoglobina de los dracos, la extraordinaria capacidad –parece que por fin explicada– de los dromedarios para soportar largo tiempo sin beber, el escurridizo ciclo vital de las lampreas –aún no del todo descrito, al menos mediante observación directa– o el comportamiento reproductor de los escarabajos peloteros macho. Todos estos textos, y el resto, muestran casos de adaptaciones extremas, que suelen darse en ciertas condiciones ambientales también extremas. Los textos son fáciles de seguir para quien tiene algo de conocimiento de biología, muchos de los ejemplos son de gran interés y tienen un gran potencial didáctico, a lo que se suma la excelente factura de las ilustraciones de Yolanda González que acompañan a cada uno de los textos.

Sin embargo, pese a las innegables virtudes que poseen los textos (rigor, gran valor explicativo de manera aislada, fuentes bibliográficas interesantes), este tipo de libros, en mi opinión (que no tiene por qué ser la mayoritaria), yerran el tiro, y lo hacen fundamentalmente porque se centran en el anecdotario. Por sí mismas, las anécdotas o los casos particulares no tienen por qué ser algo negativo, sin embargo, si no se incorporan en un contexto general, pierden parte de su poder explicativo. Es decir, este es un libro que tiene interés si ya tienes bien asumido el contexto en el que esos casos están insertos, tanto en un ámbito más global –la teoría evolutiva–, como en el particular –los procesos de osmorregulación, termorregulación, etc.–. Desde este punto de vista, este libro no resulta divulgativo porque no hay un hilo narrativo común explícito. Es evidente que ese hilo son las adaptaciones, pero este es, en general, tenue, tan solo se bosqueja brevemente al final, o en las agrupaciones en breves capítulos temáticos, y los textos están concebidos más como piezas independiente que como elementos para conformar una imagen de conjunto, aunque de vez en cuando haya referencias a textos previos.

La longitud de los textos no ayuda a proporcionar un contexto amplio. Parecen más artículos diseñados para un blog que para un libro de divulgación. Se echa de menos, a veces, algo más de contexto, de narrativa que amenice los datos puramente científicos y que los enriquezca. En este sentido, quizá es mejor centrarse en unos pocos ejemplos, menos de esos 39 propuestos, y extenderlos algo más. Un ejemplo de este abordaje es el libro de Lucy Cooke reseñado aquí, La inesperada verdad sobre los animales, en el que aparece, por ejemplo, el caso del ciclo reproductor de las anguilas, introducida en un contexto histórico más amplio y con bastante más detalle. Obviamente son estilos diferentes de divulgación, pero ambos, a pesar de partir desde el anecdotario (a fin de cuentas, una descripción de la biodiversidad y sus características no puede pretender nunca ser exhaustiva) lo enfocan de manera desigual y, en mi opinión, aunque los objetivos de ambos libros son diferentes, sale ganando el de Lucy Cooke, que logra una mayor inmersión en el texto.

Se trata, por tanto, de un libro orientado a personas que ya cuentan con ciertos conocimientos básicos de biología y tienen bastante clara la teoría evolutiva, que aporta ejemplos muy diversos y de gran interés (en mi opinión, los mejor logrados son los que tienen que ver con la osmorregulación y la termorregulación, aunque prácticamente todos tienen un gran interés) si bien se echa algo en falta un mayor desarrollo.

Nota sobre edición:

Solo ocasionalmente menciono en el blog cuestiones relacionadas con la edición de los libros reseñados, pero en este caso estoy obligado dado que, a pesar de la muy buena apariencia a primera vista del volumen (gran encuadernación, muy buen papel, y una composición de márgenes clásica, con el atractivo adicional de las ilustraciones), los errores y decisiones de edición cuestionables son numerosos.

Enumero a continuación algunos para no extenderme demasiado:

  • Quizá lo más sorprendente es la decisión de dejar en blanco algunas páginas impares. Busque el lector entre su biblioteca algún libro en el que ocurra eso. Ya le advierto que le costará encontrarlo, porque es una práctica de lo más inusual y, además, desaconsejada, porque la mirada lectora suele posarse en la página impar y ese vacío resulta muy evidente. La página que suele dejarse en blanco es la par. De hecho, en este libro podía solucionarse fácilmente, ya sea añadiendo o eliminando las citas con un cuerpo de fuente mayor que acostumbra a insertar la editorial, muchas veces a página completa (un toque diferente y atractivo, dicho sea de paso) entre el texto, lo que permite ganar o perder una página con facilidad y evitar esas páginas impares blancas.
  • Recurrente falta de corrección de palabras repetidas al final y al inicio de línea (pág. 54, hasta 4 veces repetido «de» y muy frecuente la repetición en el resto de páginas del libro), a lo que se añaden algunas palabras mal partidas (por ejemplo, «hemoglobina», pág. 133).
  • Falta de unificación de algunos términos (contra corriente / contracorriente; sistema respiratorio / aparato respiratorio) o confusión entre algunos de ellos (se usan como sinónimos «actividad metabólica» y «metabolismo», cuando no significan exactamente lo mismo; por mucho que los biólogos los utilicemos indistintamente y digamos que «el metabolismo sube», lo que se incrementa es su actividad, y no necesariamente el número de reacciones implicadas).
  • Pequeños errores ortotipográficos en los pies de página con el título del capítulo (dobles espacios en los textos 7 y 13) o de derivación de palabras («hozejo», en lugar de «hocejo»).
  • Aunque es decisión editorial, es extraño no utilizar, cuando se edita un libro científico en el que se incluyen cifras y unidades, el espacio fino entre la cifra y la unidad de medida posterior. En este mismo sentido, es habitual incluir también un espacio fino en las cifras de los miles para sustituir al tradicional punto. En el libro se usa el espacio normal, lo que no es un error pero, estéticamente, no queda del todo afinado para ser este un libro en el que se ha buscado (y logrado salvo detalles) una excelente apariencia; además, hay alguna falta de unificación a este respecto (en el extracto de la página 132 hay puntos en lugar de espacios en cifras con miles).
  • A pesar de que el uso de colores en las fuentes es muy atractivo en la doble página de apertura de cada texto, hay varias de ellas en las que dificulta la legibilidad (textos 11, 25, 28).

Calificación:

Puntuación: 2.5 de 5.

Un libro muy enfocado a las ventas navideñas, con buena presentación e ilustraciones y unos textos rigurosos e interesantes pero quizá excesivamente dirigidos a un lector con ciertos conocimientos previos. Esperaba más del libro porque espero mucho de este autor, que creo que está aún por escribir su gran libro de divulgación.

Titulo: Animales ejemplares

Autores: Juan Ignacio Pérez y Yolanda González

Editorial: Next Door Publishers

Páginas: 286

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