Crisis, de Jared Diamond

Aunque este libro se escapa en cierta medida del objetivo del blog, me ha parecido interesante hacer una reseña de él por motivos que desgranaré después, pero que tienen fundamentalmente que ver con el enfoque cuasi-científico del mismo. No se espere, por tanto, un análisis histórico del libro porque mis conocimientos son limitados y no alcanzan a lograr ese propósito.

A estas alturas no es necesario presentar Jared Diamond, un biólogo evolutivo que se ha visto inmerso en diferentes ámbitos de conocimiento, el último de ellos la geografía, a la que va asociada de manera indefectible la historia. Y es en cierta manera sorprendente que, si bien en sus últimos títulos, el componente biológico se ha había ido atenuando, en este último libro, Crisis, desaparece por completo y Diamond centra su objetivo en el análisis de la historia.

El punto de partida del libro es sencillo: ¿podemos analizar y establecer variables predictivas a partir del estudio de las crisis nacionales y de cómo los países las han resuelto? Su enfoque se centra en considerar de forma paralela las crisis nacionales con las crisis personales, un aspecto mucho más estudiado en otro campo, el de la psicología, y a partir del cual se han establecido varios criterios que permiten, hasta cierto punto, predecir si una persona superará una crisis con éxito o no. Entre esos criterios están la aceptación de que se está en una crisis, la autoevaluación honesta, la visión realista ante la situación, los cambios selectivos o la influencia de la identidad propia. Diamond aplica muchos de estos criterios a las naciones, que a fin de cuentas son colectividades y, por tanto, el resultado de la suma de muchas voluntades personales, y estudia la aplicación de esos criterios a la historia de seis crisis nacionales.

Diamond analiza la historia de Finlandia y su relación con la URSS (después Rusia) a partir de 1940, los cambios llevados a cabo en Japón a partir de la entrada del comodoro Perry y su exigencia de apertura, el golpe de estado en Chile y su recuperación a partir de la muerte de Pinochet, la formación del estado Indonesio y la matanza de comunistas durante los gobiernos de Sukarno y Suharto, la reconstrucción de Alemania después de la Segunda Guerra Mundial y la búsqueda de la identidad nacional de Australia. En todos estos casos, Diamond analiza esos aspectos anteriormente mencionados: ¿fueron los países conscientes de estar viviendo una crisis en el momento que la padecían? ¿Fueron realistas ante esa situación? ¿Llevaron a cabo los cambios selectivos que se requerían? ¿Descartaron valores irrenunciables hasta entonces pero inservibles ante esa situación?

Posteriormente, para tratar de mostrar el carácter predictivo de sus criterios, Diamond estudia los casos actuales de Japón y Estados Unidos, analizando algunos de esos criterios y cuáles son los principales desafíos de esos países, a los que considera actualmente en crisis o en vías de estarlo. Por ejemplo, Japón de enfrenta a una pérdida progresiva y masiva de población debido al envejecimiento de la misma y a sus bajas tasas de natalidad, lo que se suma a una muy escasa inmigración, y también a una escasez global de recursos. Estados Unidos, por su parte, tiene ante sí una perspectiva política difícil debido a la polarización y el bloqueo político, que le resta flexibilidad y celeridad en la toma de decisiones, y una desigualdad social que, lejos de reducirse, se ha ampliado en las últimas décadas.

Por último, Diamond trata de analizar las, para él, cuatro grandes crisis a las que se enfrenta el mundo: la posibilidad de una guerra nuclear, el cambio climático, el incremento del consumo y la reducción o agotamiento de los recursos. Este es el capítulo en el que Diamond se muestra más cauto.

En el epílogo del libro, el autor repasa todos los criterios estudiados a partir de los ejemplos analizados y trata de responder a dos preguntas más: ¿pueden los países anticiparse a las crisis?, y ¿en qué medida influyen los dirigentes en hacer frente a estas crisis?

Crisis es un libro de lectura briosa y, sobre todo, sugestivo. Diamond no trata de sentar cátedra, y de hecho reconoce que la muestra elegida para su análisis no es aleatoria, pues a fin de cuentas habla de los países que mejor conoce. No aparecen, por ejemplo, países de África, la mayoría de los países analizados son ricos y muchos de ellos gozan también de un sistema democrático. Pero en este sentido es admirable la capacidad y el arrojo de los ensayistas anglosajones para plantear hipótesis y dejarles el balón botando a investigadores posteriores. A primera vista, el planteamiento de Diamond podría parecer hasta cierto punto naíf: comparar las crisis personales con las crisis nacionales. Sin embargo, Diamond sale airoso del embate, aunque es consciente de que el trabajo no está ni mucho menos terminado. De hecho, ya él mismo añade algunos criterios adicionales a las crisis nacionales que no se dan en las crisis personales (por ejemplo, la posición geográfica de un país y, por tanto, las influencias directas de los países limítrofes con él). Pero también reconoce, tanto en su introducción como en el epílogo, que es necesario un estudio más amplio que este acercamiento que él presenta, incluyendo un análisis que tienda a ser cuantitativo y, aunque la historia sea, en esencia, narrativa, transformar esa narración en datos evaluables desde un punto de vista objetivo.

He incluido este libro entre las reseñas de un blog dedicado a la historia porque admiro el afán de posar una mirada científica sobre cuestiones que, en principio, podrían parecer fuera del alcance científico. No se trata de explicar todo mediante la ciencia, sino de integrar la mirada científica en campos en los que tradicionalmente las explicaciones han sido elaboradas a partir de suposiciones e interpretaciones, en muchos casos sesgadas por la ideología. No trato con esto de desprestigiar a la historiografía, ni mucho menos, tan solo dejar patentes algunos de sus problemas tradicionales, como son otros los que padece la propia construcción del conocimiento científico. Sin embargo, desde la historiografía y, en general, desde las humanidades, ha tendido a verse como una intromisión prepotente el análisis científico de su objeto de estudio. Considero que es un error. El problema radica, quizás, en que muchos historiadores no han interiorizado que el método científico es universal y que, en principio, puede aplicarse a cualquier disciplina: esa es su gran potencia. Si las personas que estudian humanidades fueran conscientes de ello, serían capaces de aplicarlo sin prejuicios y beneficiarse de sus innumerables ventajas sin dar de lado, obviamente, otras formas tradicionales (y contemporáneas) de analizar la historia, que pasan por el estudio de fuentes, el análisis comparativo de las mismas o las interpretaciones allí donde las fuentes no alcanzan a ser definitivas.

Diamond puede estar equivocado, y seguramente lo esté, pero su enfoque es digno de elogio. Tan solo plantea una hipótesis para que otros, después, se centren en ella y desbrocen el camino de la senda que él solo ha trazado sobre un mapa. Ya ha ocurrido con algunos libros anteriores. Por ejemplo, se ha demostrado que alguna suposición que hizo en Colapso ha resultado no ser acertada. ¿Es eso un fracaso? No, desde luego. Él contaba con unos datos y los reunió en una hipótesis que parecía plausible. Después, otros investigadores han reunido nuevos datos que han mostrado que aquella hipótesis no era válida. Es una excelente muestra de que el método científico funciona y, de hecho, no creo que Diamond, quien lleva la ciencia en las venas, crea que eso ha de ser un demérito suyo, sino un mérito del propio conocimiento científico.

Se echan de menos en el panorama actual en español propuestas de este tipo: atrevidas, en muchos casos casi intrépidas, pero apoyadas en análisis rigurosos, exhaustivos y que, en muchos casos, dejan más preguntas abiertas que sentencias. En el mundo anglosajón estos ensayos son más o menos habituales, mientras que en el ámbito de la ensayística española se centran más en el análisis de lo ya sabido y la divulgación escasa en pensamiento y centrada en el anecdotario. Esperamos que el panorama cambie y este tipo de obras se prodiguen también en nuestro ámbito, lo que no creo que sea por falta de talento, sino quizá por falta de ambición y cierto miedo al fracaso.

Calificación:

Puntuación: 4 de 5.

Título: Crisis

Autor: Jared Diamond

Traducción: María Serrano

Editorial: Debate

Páginas: 528           

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